7 de marzo de 2018

Così fan tutte en el Teatro Cervantes 2017/18

Così fan tutte - Teatro Cervantes 2017/18

Tras la prometedora inauguración de la temporada lírica en Málaga, como os conté en la entrada Turandot en el Teatro Cervantes 2017/18, y después del pasado recital del tenor norteamericano Gregory Kunde, llegaba la cita con Mozart y su Così fan tutte.

Esta ópera única y singular es una de las obras maestras del compositor salzburgués. De estructura geométricamente perfecta, por la simetría de las intervenciones, y temática controvertida, por las aseveraciones que hace sobre las mujeres, se trata de una obra ideal para dar rienda suelta a la imaginación de cualquier director de escena que decida reinterpretar este drama jocoso.

Sus posibilidades para lucir en una traslación temporal son infinitas, aunque en esta ocasión se nos presentaba en una producción clásica ya estrenada en 2010 con alguna pequeña revisión. Al tratarse de una producción propia, permite calibrar el nivel en el que se encuentra el teatro y su compromiso con la temporada lírica.

Tengo que admitir que el deseo que tuve meses atrás, al comienzo de la temporada, y que bauticé como “efecto Turandot” parece que se ha cumplido. En esta ocasión y a diferencia de la cita con la ópera de Puccini, que presentó algunas desigualdades, Così fan tutte destacó por lo equilibrado de la propuesta. Sin grandes alardes pero sin defectos a reseñar, en definitiva, se ofreció un discurso homogéneo y proporcionado.

Se llenó el teatro en las dos funciones programadas, viernes y domingo, esta última a la que asistí y que paso a comentar.

La producción estuvo dirigida por el murciano Curro Carreres. Poco riesgo en una propuesta clásica aunque con alguna licencia destacable. Últimamente parece que se ha asociado la presencia de desnudos en escena con modernidad. Los desnudos en la ópera me parecen una conquista y aportan veracidad e inmersión, pero han de ser procedentes o al menos tener cierta justificación, como por ejemplo en la corte de Mantua del Rigoletto de la ROH de Londres. Si son gratuitos y forzados para dar un toque de modernidad se corre el riesgo de patinar. Ocurrió al comienzo y final de la obra y los revolcones de los figurantes no hicieron más que desviar la atención de la magnífica obertura. En la primera escena, la de la apuesta, el telón que bajaron con las mismas baldosas que el suelo y el café se improvisó, me pareció un recurso ridículo y sonrojante que me hizo temer lo peor para lo que estaba por venir. Cierto es que ya había visto la estupenda escenografía que quedó al descubierto rápidamente y que enmarcó el resto de la función. Juan Sebastián Domínguez fue el responsable del espacio escénico que, si bien no varió un ápice, era suficientemente amplio y elegante para el desarrollo de toda la trama. Las proyecciones de vídeo que se pudieron contemplar mientras algunos solistas interpretaban sus arias más destacadas me parecieron tremendamente cutres y totalmente prescindibles. Un acierto la composición del duo que cantaron las hermanas al fondo del escenario mientras les masajeaban los pies, ejemplo de apuesta y acierto, ”Win-Win”.

En cuanto al reparto, prácticamente todo producto nacional, destacaría la uniformidad a nivel vocal de todos los cantantes que rindieron a buen nivel, sin interpretaciones inolvidables pero tampoco olvidables, lo que contribuyó al equilibrio general de la función. La soprano asturiana Beatriz Díaz como Despina, derrochó talento en la actuación y facilidad en la emisión. Vocalmente la más destacada de las voces femeninas con el toque de humor y desparpajo que su personaje requiere. La mezzosoprano Carol García en el rol de Dorabella también me pareció muy solvente en lo vocal, con un timbre y color atractivos abordando con seguridad la partitura de su cuerda. Alguna duda me dejó la soparano malagueña Berna Perles, con poca agilidad cuando tuvo que abordar coloraturas y cambio de color en el registro grave. Parecida suerte en las voces masculinas, con el barítono italo-español Enric Martínez-Castignani como Don Alfonso, que estuvo correcto; el barítono jiennense Damián del Castillo en el rol de Guglielmo con una voz rotunda y con proyección y que próximamente podremos ver como Rigoletto, y el tenor cordobés Pablo García López como Ferrando, al que le aprecié musicalidad pero falta de potencia.

El Coro de Ópera de Málaga, estratégicamente situado en el proscenio, brilló como es habitual. Aún siendo una partitura que le concede pocas opciones la aprovecharon para recordarnos que son uno de nuestros activos más preciados. Su director Salvador Vázquez, al que veremos esta temporada a los mandos de la orquesta con Rigoletto, tiene mucha culpa de ello.

La dirección de la Orquesta Filarmónica de Málaga a cargo de su titular Manuel Hernández Silva fue canónica. Personalmente eché en falta más brío sobre todo en el primer acto en los que el tempo tan mesurado languidecía. Aun así en el finale el sexteto se atropelló. Mejor en el segundo acto aunque en líneas generales fue una interpretación muy correcta para las dudas que me generaba a priori dirigiendo Mozart.

En definitiva, este Così fan tutte dejó muy buen sabor de boca por lo compensado de todos sus ingredientes. Aun no siendo novedad reconforta ver producciones propias a este nivel y que queden atrás los productos enlatados de dudosa calidad ofrecidos en tiempos pretéritos a una ciudad de esta talla. Sigo reconciliado con la lírica de mi ciudad embriagado por el “efecto Turandot”.

COSÌ FAN TUTTE de Wolfgang Amadeus Mozart

Fiordiligi
Berna Perles
Dorabella
Carol García
Despina
Beatriz Díaz
Ferrando
Pablo García López
Guglielmo
Damián del Castillo
Don Alfonso
Enric Martínez-Castignani

Director
Manuel Hernández Silva
Director de escena
Curro Carreres
Escenografía
Juan Sebastián Domínguez
Diseño de vestuario
Miguel Crespí

Teatro Cervantes, Málaga, 4 de marzo de 2018

8 de febrero de 2018

Ópera en el cine: Tosca ROH 2017/18

Tosca - ROH 2017/18

Esta ópera fue retransmitida en directo desde el Royal Opera House de Londres y ofrecida por Versión Digital para España en más de 140 salas de cine, a las 20:15, hora española, ayer 7 de febrero de 2018. Como dato relevante sobre el alcance global de estas retransmisiones en directo, destacar que la ópera fue proyectada en 1040 salas de cine de 28 países y en 9 idiomas diferentes.

Tosca fue casi unánimemente bien recibida a raíz de su estreno y no ha dejado jamás el repertorio más habitual en los más de cien años que lleva de existencia. Así lo atestiguan sus más de 540 representaciones a lo largo de las últimas cinco temporadas. Ayer la asistencia a la sala de cine fue multitudinaria como se podía esperar para una ópera en el top 5 de las más populares. Paso a comentar aspectos de la función.

La producción, como ya se adelantó en la preparación previa, del sudafricano Jonathan Kent ya se había visto en Londres y se ha comercializado en DVD y Blu-ray (puede adquirirse aquí). Se trata de una propuesta escénica de corte clásico y elegante, que pone toda la carne en el asador desde el minuto uno, con un primer acto deslumbrante gracias a la escalinata y la gran reja de la iglesia de Sant'Andrea del Valle, que permite la acción en dos niveles. Dicho acto culmina con la escena del Te Deum, con Scarpia situado abajo y el coro arriba tras la reja, siendo este momento la cumbre dramática de la función. Al contrario de lo que se espera de esta obra, la producción va perdiendo intensidad dramática conforme avanzan los actos. La oscuridad, imagino que más acusada en la sala de cine, se intenta salvar con primeros planos, pero en la oficina de Scarpia y aún más en el castillo de Sant’Angelo, está demasiado presente. El último acto, a mi juicio, el peor resuelto, muestra un cielo estrellado en el que pueden distinguirse constelaciones reales, todo un detalle. Por contra, mientras suena la voz del pastor al amanecer, un soldado se asea y se viste sin aportar demasiado al desenlace de la obra. Por este devenir decreciente, se acaba con la sensación de que lo mejor pasó hace rato.

En la escenografía, a cargo de Paul Brown, no encontramos ninguna complejidad técnica: tres actos, tres cuadros estáticos. Nada de artilugios mecánicos, salvo la biblioteca giratoria que da acceso a la sala del interrogatorio. Cuando el escenario es tan inmóvil, igual de válido que otro, requiere de una interpretación aún más comprometida y dinámica para que la tensión no desfallezca, cosa que ocurrió con frecuencia en la segunda mitad de la función. El vestuario fue correcto y en consonancia con la propuesta escénica. Si a alguien le pareció poco variado, hay que recordar que la acción transcurre a lo largo de un mismo día.

En líneas generales, esta producción, es fiel al libreto y tiene todo lo que cualquier aficionado podría esperar de una representación estándar. Sorprende, para bien, cómo está ideada la composición del primer acto pero el segundo y tercero pasan sin pena ni gloria como una representación más.

En cuanto al reparto, en esta ocasión sí que había grandes nombres, sobre los que tenía depositadas muchas esperanzas. La verdad es que cumplieron vocalmente pero siguiendo la tónica descrita y al contrario de lo habitual, fueron de más a menos. Quizás las limitaciones técnicas y cambios de volumen de la sala de cine contribuyeron a ello. La soprano canadiense Adrianne Pieczonka, tiene una gran voz, eso es indiscutible, ya en su madurez aborda el papel de Floria Tosca con unos matices muy interesantes. La última vez que la vi fue cantando la mariscala de El caballero de la rosa y ese aire de divismo le sienta bien. Su actuación fue otra cosa, más bien monolítica y poco convincente, salvo en el dúo con Cavaradossi del primer acto, con el que sí estableció conexión. El asesinato de Scarpia y los lamentos por la muerte de su amado, de broma. Por fin topamos con un tenor solvente en el páramo actual por el que vaga esta cuerda, y se agradece después del Duque de Michael Fabiano en el pasado Rigoletto del ROH. El maltés Joseph Calleja, tiene cualidades físicas y técnicas para abordar con garantías el rol de Cavaradossi y pudimos disfrutar de sus grandes hits en esta ópera, “Recondita armonía” y “E lucevan le stelle”. Solo le había visto interpretando a Macduff en Macbeth y tenía ganas de verle en un papel de más protagonismo. El barítono canadiense Gerald Finley también ofreció una interpretación muy completa como el temible Baron Scarpia. Trabajó a conciencia su actuación a nivel facial y fue más despiadado en el primer acto que en el segundo. Vocalmente lució aunque estuvo un peldaño por debajo de la pareja protagonista. Del resto del reparto todos estuvieron correctos destacando a Jeremy White con un buen papel de carácter como el sacristán. Simon Shibambu, al que es habitual ver en secundarios del ROH, fue Angelotti; Aled Hall, Spoletta y Jihoon Kim, Sciarrone. El pastorcillo en este caso no fue soprano ni mezzo, sino voz blanca, a cargo de Edward Hyde.

El coro del ROH, en esta ocasión con escaso protagonismo por exigencias de la obra, cumplió con creces en el primer acto, así como la escolanía que tanto vocal como escénicamente estuvieron a la altura de lo que se espera de este teatro.

A la dirección de la orquesta a cargo de Dan Ettinger, joven director israelí del que no tenía referencias, no le encontré casi ninguna pega. Una interpretación correcta, bien de tempo y respetuosa con los cantantes. Si aportar demasiado pero sin estropear nada. En esta ocasión el momento pedagógico en uno de los intermedios no lo protagonizó el director sino Gerald Finley al piano.

En definitiva, fue una Tosca bastante satisfactoria. Vocalmente de gran nivel protagonista y homogéneamente bueno de secundarios. Ya era hora de no encontrar alguna pata coja. Dramáticamente empezó arrolladora pero se fue deshaciendo dejando quizás un poso incierto que no hace justicia al global de la función.


TOSCA de Giacomo Puccini

Floria Tosca
Adrianne Pieczonka
Mario Cavaradossi
Joseph Calleja
Baron Scarpia
Gerald Finley
Spoletta
Aled Hall
Angelotti
Simon Shibambu
Sacristán
Jeremy White
Sciarrone
Jihoon Kim
Pastor
Edward Hyde

Director
Dan Ettinger
Director de escena
Jonathan Kent
Escenografía
Paul Brown

Royal Opera House, Londres, 7 de febrero de 2018

4 de febrero de 2018

Próximamente en cines: Tosca, 7 de febrero, ROH

Uno de los títulos imprescindibles que deben conocer los que se inician y que los aficionados no nos cansamos de ver es Tosca. Una obra maestra no sólo de su compositor, Puccini, sino de la historia de la ópera. La semana que viene se ofrecerá en las salas de cines en directo desde el Royal Opera House de Londres. Paso a contaros algo más sobre el evento.



¿Cuándo?
Miércoles 7 de febrero de 2018 a las 20:15, en directo desde el Royal Opera House de Londres. Retransmitido en 145 salas de cine por Versión Digital, distribuidora con los derechos de ROH en exclusiva, y que ha tenido a bien obsequiarme con un par de entradas para que asista a la función y comparta mis impresiones con todos vosotros. Podéis consultar las salas de cine asociadas aquí y comprar las entradas.

¿Qué?
Tosca es una ópera en tres actos de Giacomo Puccini, con libreto en italiano de Luigi Illica y Giusepe Giacosa, basado en la pieza teatral homónima de Victorien Sardou. La ópera se estrenó en el Teatro Costanzi de Roma en 1900 y en diciembre de ese mismo año en España, en el Teatro Real de Madrid. La duración estimada es de 180 minutos incluyendo dos intermedios.

Personajes
Floria Tosca. Cantante de ópera de gran relieve en Roma hacia 1800; enamorada del pintor Mario Cavaradossi. Papel para soprano lírica o lírico-spinto, que requiere de una voz flexible y una considerable personalidad escénica.
Mario Cavaradossi. Pintor, de talante liberal, enamorado de Floria Tosca. Papel para tenor lírico; debe poder graduar la emisión hasta el pianísimo.
Barone Scarpia. Malvado jefe de la policía vaticana, en época contrarrevolucionaria. Papel para barítono con personalidad y voz poderosas, que debe ser buen actor.
Sacristán. Retorcido y reaccionario. Tesitura de barítono pero suele ser cantado por un bajo bufo.
Angelotti. Noble conspirador, fugitivo de la justicia. Breve papel para bajo, con leitmotiv propio.
Spoletta. Agente de policía, sicario de Scarpia. Papel de poco relieve para tenor.
Sciarrone. Ordenanza de Scarpia. Papel muy escaso para bajo.
Pastorcillo. Papel para soprano, mezzosoprano o voz blanca, con una importante intevención en el tercer acto.
Carcelero. Papel reducido para bajo.
Coro. Destacada intervención en el Te Deum, al final del primer acto.

Argumento (vía Wikipedia)
La acción transcurre en Roma, en el año 1800.

Acto 1
Iglesia Sant'Andrea della Valle

Angelotti, ex cónsul de la República de Roma, huye de la prisión y se refugia en la iglesia Sant'Andrea della Valle, donde se encuentra el panteón familiar. Según un mensaje que le envió su hermana, la marquesa Attavanti, allí encontraría ropas para disfrazarse y huir de Roma. Angelotti entra a la capilla y se esconde en ella. Aparece el Sacristán creyendo que alguien ha entrado pero solamente encuentra un cesto con comida del pintor Mario Cavaradossi.
Aparece el pintor para continuar con su trabajo, un cuadro con la imagen de María Magdalena en el que el Sacristán reconoce a una dama que había visto rezando en la iglesia. Sin embargo, el pintor solo piensa en Floria Tosca, su amada, actriz y cantante.
Angelotti, abandona su escondite creyéndose solo, y se encuentra con Cavaradossi quien está decidido a ayudarle a escapar. Se escucha la voz de Tosca que se acerca, y el pintor le ofrece comida a su amigo, quien se esconde nuevamente. Al llegar Tosca, está convencida de haber escuchado voces y protagoniza una escena de celos, que se agrava al notar el parecido de la Magdalena del cuadro con la marquesa Attavanti. Finalmente, acepta las explicaciones de Cavaradossi y se marcha.
Aparece nuevamente Angelotti y Cavaradossi le ofrece como refugio su casa de campo hasta abandonar el país. El ruido de un cañón proveniente del castillo de Sant'Angelo da cuenta de que se ha descubierto la fuga de Angelotti, y Cavaradossi decide acompañar personalmente a Angelotti a su casa.
El Sacristán entra jubiloso para comunicarle a Cavaradossi la noticia de que Napoleón Bonaparte había sido derrotado. Pero su alegría se interrumpe al llegar Scarpia, el jefe de policía de Roma, para registrar la capilla de los Attavanti, y encuentran un abanico con el escudo de armas de la familia Attavanti. Scarpia concluye que Angelotti ha sido ayudado a fugarse.
Reaparece Tosca buscando a Cavaradossi, y Scarpia sugiere que su amante se ha ido con la dama del cuadro. En un nuevo arranque de celos, Tosca decide ir a la casa de campo a sorprenderlos. Scarpia ordena a Spoletta que la siga y busque allá a Angelotti. Sin embargo, Scarpia confiesa que su intención no es solamente capturar al fugitivo sino también seducir a Tosca. Comienza el Te Deum y todos se unen en la plegaria de acción de gracias.

Acto 2
Palacio Farnese. Oficinas de Scarpia

Desde su oficina en el Palacio Farnese, Scarpia medita sobre sus deseos amorosos y la búsqueda de Angelotti. Se oyen los ecos de la fiesta en honor a la derrota de Napoleón, y Scarpia da la orden de que Tosca sea conducida ante él una vez que finalice su actuación. Spoletta, presa del miedo, le informa de que cuando encontraron a Angelotti se suicidó cuando vio que el ejército romano venía por él. Pero Cavardossi ha sido capturado. Scarpia interroga a Cavaradossi, pero al no obtener resultados ordena que sea torturado hasta que confiese. En medio de la tortura llega Tosca, y horrorizada ante los gritos de su amante confiesa el lugar donde se oculta Angelotti.
Cavaradossi, iracundo acusa a Tosca de traidora, pero llega Sciarrone para informar a Scarpia de que Napoleón había triunfado sobre el ejército austriaco en la batalla de Marengo. Cavaradossi exclama con júbilo su esperanza en el fin de la tiranía, y Scarpia responde ordenando que el prisionero sea ejecutado.
Tosca y Scarpia quedan solos, y el jefe de policía le ofrece salvar la vida de Cavaradossi si ella se entrega a sus deseos. Tosca no sabe como huir de esa situación, y a pesar de sus ruegos y lágrimas se ve obligada finalmente a ceder (Vissi d'arte), no sin antes exigir un salvoconducto para que ambos amantes puedan huir de la ciudad. Scarpia acepta y finge dar órdenes a Spoletta para simular la ejecución de Cavaradossi, y de esa forma mantener las apariencias y evitar sospechas respecto del acuerdo con Tosca.
Spoletta comprende las órdenes de Scarpia y se retira. Impaciente, Scarpia se acerca a su víctima, y Tosca, que toma un cuchillo de la mesa, lo apuñala en el pecho, toma el salvoconducto y escapa, después de acercar dos candelabros junto al cuerpo de su enemigo y colocar en su pecho un crucifijo.

Acto 3
Terraza superior del castillo de Sant'Angelo

Mientras amanece se escuchan las campanadas de las iglesias de Roma y el canto de un pastor. Un soldado trae a Cavaradossi, y el carcelero mira los papeles buscando el nombre del reo y le anuncia que solo le queda una hora de vida. A cambio de un anillo obtiene permiso de escribir unas líneas a su amada. Entra Tosca y se precipita hacia Cavaradossi, le muestra el salvoconducto y le relata lo sucedido. Le pide que actúe con naturalidad cuando simulen la ejecución. El pelotón se alista para el fusilamiento, dispara contra el reo, y Mario cae. Al retirarse los soldados, Tosca se acerca a su amante y lo llama para que escapen, pero Mario está muerto.
Comienzan a oírse voces que se acercan en búsqueda de Tosca ya que ha sido encontrado el cuerpo de Scarpia, y Spoletta aparece junto a Sciarrone para detener a Tosca. Tosca, desesperada, sube rápidamente a la muralla del castillo, y se lanza al vacío.

Discografía
La grabación que tengo y recomiendo es la de Leontyne Price, Giuseppe Di Stefano, Giuseppe Taddei, Fernando Corena, Carlo Cava. Coro y Orquesta Filarmónica de Viena dirigidos por Herbert von Karajan. Decca 2 CD, grabado en estudio, 1962 (puede adquirirse vía Amazon aquí).


Tosca es una de las óperas más representativas del repertorio verista italiano, junto a La Bohème y Madama Butterfly, forma el trío de óperas más conocidas del autor. Según las estadísticas de Operabase aparece la nº 6 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010.

¿Cómo?
La producción del sudafricano Jonathan Kent ya se estrenó en 2006 y supuso además su debut en Londres. Se trata de una producción de corte clásico, sin estridencias, que cuida los detalles y con un primer acto, en la iglesia de Santa Andrea del Valle, sobresaliente.

La dirección de la orquesta del teatro londinense correrá a cargo del joven director israelí Dan Ettinger, que ya debutó en este escenario en 2010 a los mandos de Rigoletto. Como curiosidad añadir que el resto de funciones, salvo esta retransmitida, estarán dirigidas por Plácido Domingo. En cuanto al reparto, la soprano canadiense Adrianne Pieczonka será Floria Tosca, el tenor maltés Joseph Calleja interpretará a Mario Cavaradossi y cerrará el trío protagonista como el despiadado Barón Scarpia, el barítono, también canadiense, Gerald Finley. Personalmente considero este reparto más atractivo que el ofrecido por el MET hace unos días, a saber, Sonya Yoncheva, Vittorio Grigolo y Zeljko Lucic.

En definitiva, Tosca es una obra fundamental del repertorio operístico, ingredientes no le faltan: amor, intriga, violencia pasión y muerte. Además esta producción ya consolidada supone un valor seguro y si le sumamos un reparto de voces contrastadas, todo apunta a una velada muy disfrutable. Veremos cómo resulta.

17 de enero de 2018

Ópera en el cine: Rigoletto ROH 2017/18

Rigoletto - ROH 2017/18

Esta ópera fue retransmitida en directo desde el Royal Opera House de Londres por Versión Digital para España y proyectada en diferentes salas de cine (Cinesur, Cinesa, Kinépolis, Ocine, etc.), a las 20:15, hora española, ayer 16 de enero de 2018. Tengo que agradecer a Versión Digital y a su equipo de marketing el que por primera vez me obsequiaran con un par de entradas para asistir al evento en cualquier cine de mi elección en todo el territorio nacional. El precio de la entrada, que puede estar sujeto a variación según la cadena de cines, me consta que en Cinesur fue de 17€, que además, como ya es habitual, obsequió a los asistentes con un ambigú en el intermedio, en esta ocasión, llamativamente abundante.

Rigoletto es la primera ópera, de lo que se conoce como trilogía popular en la producción operística de Verdi, seguida por Il Trovatore y La Traviata. Es una obra imprescindible del repertorio y programada temporada tras temporada en los teatros de todo el mundo. La pasión, la venganza, el amor y el engaño, están presentes y otorgan al conjunto toda una amalgama de sentimientos universales e intemporales. Con esta serie de ingredientes, paso a analizar la función que se cocinó ayer.

La producción que se presentaba era del escocés David McVicar, un destacado director de escena y habitual por estos lares. La propuesta escénica fue un claro ejemplo de cómo hacer mucho con poco. Me explico. Al margen de la complejidad técnica de un, ya nada novedoso, escenario giratorio, sólo con un gran lienzo de forma trapezoidal, con su soporte trasero a modo de caballete, y una pasarela acabada en escalones, McVicar nos transportó del palacio ducal al hogar de Rigoletto y vuelta para por fin acabar en la casa de Sparafucile a orillas del río. Abundando en el tema, podemos definirla como una producción de corte clásico, no profusa pero con fuerza y muy atractiva. La primera escena, en el palacio del duque de Mantua, derrochó lujuria y lascivia a raudales. Seguramente esté en mi top 3 de cuantas cortes libertinas haya visto nunca. Desnudos femeninos y alguno masculino, igualdad ante todo, que supusieron un conjunto bastante conseguido y una forma inmejorable de empezar la función. Las casas, tanto de Rigoletto como de Sparafucile, estuvieron acomodadas en la parte trasera del lienzo y con la acción en dos niveles dio bastante juego para las escenas de conjunto. El coro y los figurantes, bien dirigidos, se movieron con buen criterio a lo largo de la escena contribuyendo a dar veracidad a los acontecimientos.

La escenografía, a cargo de Michael Vale, fue elegante y, aun sin alardes, consiguió crear una atmósfera opresiva en la corte, sobrecogedora en la casa del sicario y desgarradora en los solos de Rigoletto. Gran mérito, ante la sobriedad de la escenografía, tuvo la iluminación, encargada de enfatizar cada momento a lo largo de la obra. Como aspecto negativo podemos señalar dos breves pausas entre cuadros, innecesarias, por ser un escenario giratorio, e inexplicables por no aportar nada tras la reanudación, que interrumpieron la línea dramática. Del vestuario de Tanya McCallin sobresalió la apariencia con la que quiso caracterizar a Rigoletto, menos bufón y más tullido que otras veces. El resto, en la línea de unos vestuarios cuidados de una producción clásica y en consonancia con la propuesta escénica.

En líneas generales, esta producción, seduce y transporta a pesar de su aparente simpleza. Su éxito radica en que sin ahogar espacialmente a los intérpretes, los oprime atmosféricamente.

En cuanto al reparto, no tenía demasiadas expectativas, por sospechas sobre los que no conocía y recelo por el que sí conocía. Al final, hubo de todo, a saber: el barítono griego Dimitri Platanias fue, en mi opinión, el triunfador de la noche. Construyó un Rigoletto muy creíble en lo escénico y solvente en lo vocal. Además de su timbre agradable cantó con entrega y compromiso. Su noble interpretación me dejó buenas sensaciones y un nombre que seguiré de cerca. Sublime Cortigiani, vil razza, acompañado del chasquido de las espadas de los cortesanos. La otra cara de la moneda fue el tenor estadounidense Michael Fabiano en el rol del duque de Mantua. Ya tenía ciertos prejuicios por el Rodolfo de La Bohème que le vi cantar hace unos meses en ese mismo escenario, pero lo de ayer ya me pareció una tomadura de pelo. Directamente es un cantante que no tiene aptitudes para cantar a este nivel. Vive de lanzar agudos afilados pero carece de técnica, fraseo, etc., a veces me da la impresión de que se inventa notas y acaba destrozando la partitura. Segunda oportunidad, segundo suspenso. Tampoco me convenció Lucy Crowe como Gilda, si bien es cierto que la soprano británica ha cancelado alguna función anterior siendo sustituida a última hora por la española Sabina Puértolas. Desconozco si arrastra algún problema vocal pero su voz parecía velada y solo destacó en algunas coloraturas. Su primer dúo con el duque, para olvidar. No es una Gilda que vaya a recordar y está muy lejos de la última a la que vi cantar, Désirée Rancatore. Mejor suerte para el bajo italiano Andrea Mastroni como Sparafucile. Una voz rotunda y con cuerpo a la que acompañó con una interpretación consecuente con su rol. La Maddalena de la mezzosoprano búlgara Nadia Krasteva, cumplió con su reducido protagonismo. Muy entregada en la interpretación y correcta en lo vocal aunque poniendo de manifiesto que es una mezzo para papeles secundarios. Tapada por completo en el cuarteto Bella figlia dell’amore. Del resto de comprimarios James Rutherford como Conde Monterone o Dominic Sedgwick como Marullo, poco que reseñar.

El coro del ROH, es una garantía y así lo demostró. Últimamente había alguna actuación en la que le ponía alguna pega pero ayer me parecieron precisos en todas sus intervenciones.

La dirección de la orquesta a cargo de Alexander Joel, tuvo algunos altibajos. Con las consabidas limitaciones de la sala de cine, en ocasiones sonaba poco limpia y emborronada, como en el primer encuentro de Rigoletto y Sparafucile. Tuvo la molesta costumbre de acelerar los tempos al final de cada número y atropelló sin piedad a los cantantes en el final de la Vendetta. Destacar lo simpático y pedagógico que estuvo explicando algunos pasajes de la obra en el intermedio.

En definitiva, fue un Rigoletto disfrutable, sobre todo por la elegante producción de McVicar y la inesperada interpretación de Dimitri Platanias. Por contra hubo que tragar saliva ante alguna actuación poco afortunada y demasiado protagonista. Agradezco de nuevo a Versión Digital el detalle de enviarme entradas para esta función y espero que podamos establecer una fructífera colaboración.


RIGOLETTO de Giuseppe Verdi

Duque de Mantua
Michael Fabiano
Rigoletto
Dimitri Platanias
Gilda
Lucy Crowe
Sparafucile
Andrea Mastroni
Maddalena
Nadia Krasteva
Giovanna
Kathleen Wilkinson
Conde de Monterone
James Rutherford
Marullo
Dominic Sedgwick

Director
Alexander Joel
Director de escena
David McVicar
Escenografía
Michael Vale
Diseño de vestuario
Tanya McCallin

Royal Opera House, Londres, 16 de enero de 2018

7 de noviembre de 2017

Turandot en el Teatro Cervantes 2017/18

Turandot - Teatro Cervantes 2017/18

Aunque por motivos de conciliación familiar no me prodigo en el blog lo que me gustaría, y ya que mi tribuna sigue abierta, la aprovecharé para explayarme cuando las redes sociales se me queden cortas de espacio.

Por primera vez escribo aquí sobre el teatro de mi ciudad, el Teatro Cervantes de Málaga, España, para los seguidores foráneos. Después de una serie de temporadas en precario, con escasamente un título salvable en cada una y el resto producciones de saldo enlatadas, ésta, la número 29, se presenta ilusionante en una ciudad que ya iba mereciendo subir el listón.

La elección de la obra inaugural, Turandot, una ópera del repertorio habitual, ha resultado un acierto en la programación. También que la propuesta más ambiciosa de la temporada sea la primera es una declaración de intenciones de que algo está cambiando en Málaga. He acuñado el término “efecto Turandot” y espero que este sea el tan necesario punto de inflexión para elevar la lírica en esta ciudad al lugar que le corresponde por población y afición.

Turandot fue la última ópera compuesta por Giacomo Puccini, que además quedó inconclusa por su repentina muerte, siendo terminada por el también italiano Franco Alfano, que orquestó el final, desde la muerte de Liù, valiéndose de algunas notas del autor y rescatando pasajes de otros momentos de la obra.

Esta producción que se nos presentaba en Málaga procedía del Teatro de la Maestranza de Sevilla donde se representó en la temporada 2009/10 y que venía remontada de una producción del Teatro La Fenice de Venecia estrenada en la temporada 1997/98. A pesar de los casi 10 años de antigüedad de la misma el despliegue técnico y la complejidad escenográfica parecieron propios de teatros de una categoría en la que siempre debiera estar el Cervantes.

Con estos mimbres se programaban dos funciones, viernes y domingo, que a las pocas horas de ponerse a la venta colgaban el cartel de “no hay billetes”, circunstancia que provocó que el ensayo general del miércoles se convirtiera, de facto, en una tercera función, en la que para conseguir una invitación hubo que hacer una cola kilométrica. Desde la gerencia del teatro podrían tomar nota para el futuro y calibrar la expectación, pues mucha gente interesada se ha quedado sin asistir, programando una tercera función.

Después de esta introducción con tintes reivindicativos vamos a analizar la función a la que asistí el pasado domingo, día 5 de noviembre.

El director de escena, Emilio López, demostró gran habilidad para coordinar a un buen número de miembros en el escenario. Esta ópera, casi como ninguna otra, se presta a la muchedumbre en escena y es muy meritorio el que todo sucediese en el tiempo y forma adecuados. Detalles como el despliegue de pergaminos por parte de los sabios, las tentaciones a Calaf con las doncellas de la princesa, el robo de la daga con la que se suicida Liù, etc. Todo bien trabajado aunque con la ventaja de ser una producción más o menos trillada. Como nota negativa la posición lateral a la que quedó relegado el emperador, restándole la solemnidad que requiere su lugar presidiendo la escena. Un ejemplo de talento en la dirección, acompañado de las cualidades vocales que exhibieron, fue la escena de los ministros al comienzo del segundo acto. Difícil hacer más con dos simples mesas auxiliares y el telón bajado, sin que el espectador echara en falta nada. Un acierto ese conjunto.

La escenografía rotatoria ofreció dos caras, la gran cabeza coronada y el altar del palacio, también algunos estados intermedios que dieron más juego. Hoy en día no vamos a inventar los escenarios rotatorios pero hay que reconocer que los primeros teatros del mundo los siguen usando como recurso, en cualquier caso, dio empaque al conjunto y transmitió grandiosidad. Vamos bien. El vestuario que también hizo el camino desde la capital hispalense fue el apropiado, siempre tomando como referencia para las producciones de corte clásico la histórica de Franco Zeffirelli. Mención especial merece el equipo de peluquería y maquillaje pues la caracterización de los no pocos personajes en escena fue fabulosa. Este aspecto sí fue marca de la casa.

En cuanto al reparto, un nombre destacaba por encima del resto. La soprano canadiense Othalie Graham, que había generado gran expectativa por su caché de talla internacional, cumplió con el complicado rol de la princesa de hielo. Por fin una gran diva visitaba Málaga. Su potencia vocal fue incontestable así como su dominio de una partitura tan exigente para su cuerda que pocas sopranos pueden abordar con solvencia. A nivel escénico fue una gigante con una presencia y actitud cautivadoras. Desconozco como se desenvolverá en otros roles pero parece nacida para ser la princesa Turandot. Lamentablemente, y bajo mi humilde opinión, el tenor murciano Eduardo Sandoval no estuvo al nivel del resto del reparto. Mal tanto en el material que exhibió como en la técnica, se le vio esforzado pero sin éxito. No le recordaba así cuando cantó Canio de Pagliacci en este mismo teatro hace dos temporadas. A pesar de los esfuerzos del director por no taparlo con la orquesta no se impuso en ningún momento y solo mostró algún signo de mejoría al final pero dejando un muy descafeinado Nessun dorma. La Liù de la soprano andaluza Ruth Rosique estuvo mejor actuada que cantada, aun así dejó buen sabor de boca en su segunda intervención con su desgarradora muerte. Mostró un vibrato un tanto desagradable al comienzo que hace pensar que su voz sea más adecuada para otro tipo de repertorio. Felipe Bou fue un magnífico Timur de timbre agradable y potencia adecuada a pesar de la dificultad de cantar tumbado en el tercer acto. Muy destacada la actuación de los tres ministros Pong, Ping y Pang, por ese orden de mejor a peor, a saber, Luis Pacetti, Antonio Torres y Emilio Sánchez, aunque en conjunto resultaron uno de los grandes aciertos de la noche, sobre todo en su momento cumbre al inicio del segundo acto. Divertidos y comprometidos a partes iguales. Muy bien cantando, quizás demasiado por ser más un papel de carácter, el emperador de Cipriano Campos. El mandarín de Juan Manuel Corado, correcto sin más.

Intercambio de tweets con la protagonista

El coro de Ópera de Málaga estuvo sublime, aunque algunos lo desconozcan, por suerte cada vez menos, es uno de los grandes valores artísticos de la ciudad. Está a un nivel de reconocimiento nacional y ya no es sorprendente que sean de lo más destacado de la función. Salvador Vázquez, su director, tiene mucho mérito en esto. La Escolanía Santa María de la Victoria con su director Narciso Pérez del Campo, también cumplieron con la cita.

La dirección de la Orquesta Filarmónica de Málaga a cargo de Arturo Díez Boscovich fue otro de los atractivos de la noche. Se percibió mucho trabajo en la preparación y transmitió entusiasmo durante la representación. Que la OFM es una gran orquesta no es noticia, pero en sus manos la ópera en Málaga brilla con luz propia. También lo percibí así en el último L’Elisir d’amore que dirigió temporadas atrás. El joven director malagueño, tiene mucho talento y aunque parece encasillado en las bandas sonoras y la música cinematográfica, no debería descuidar a la ópera pues tiene potencial para ser un referente y en Málaga siempre debería contarse con él.

En definitiva, este Turandot ha resultado un éxito con muchas luces y pocas sombras. Esta primera ópera y la planificación de la temporada nos ha reconciliado a muchos con la gestión del Teatro Cervantes con respecto a la lírica. En Málaga los días previos se ha respirado ópera, espero y deseo que este “efecto Turandot” haya llegado para quedarse.

TURANDOT de Giacomo Puccini

Turandot
Othalie Graham
Calaf
Eduardo Sandoval
Liù
Ruth Rosique
Timur
Felipe Bou
Ping
Antonio Torres
Pang
Emilio Sánchez
Pong
Luis Pacetti
Emperador Altoum
Cipriano Campos

Director
Arturo Díez Boscovich
Director de escena
Emilio López
Escenografía
Teatro de la Maestranza
Diseño de vestuario
Teatro de la Maestranza

Teatro Cervantes, Málaga, 5 de noviembre de 2017